martes, 25 de marzo de 2008

ROZADAS, LA CULTURA DE UN PUEBLO







La carretera entre Boal y Vegadeo fractura de forma irreversible el paisaje tradicional de la localidad de Rozadas. Esta pérdida se nos antoja absurda, triste y dolorosa y solo podemos entenderla como una muestra mas del talante insensible, obtuso y caciquil de las administraciones implicadas que han impuesto su criterio por encima de los vecinos y del sentido común.

“La cultura de los pueblos se mide por el amor a sus árboles”, dice el proverbio. De acuerdo con esto, el pueblo de Rozadas esta dando estos días una lección de educación y cultura y todo un ejemplo de cordura, ofreciendo alternativas y defendiendo sus tejos familiares frente a quienes pretenden imponer la barbarie y la sin razón.

Parece necesario explicarlo de nuevo. El paisaje de pueblos como el de Rozadas y muchos otros de Asturias y otras regiones de Europa, tuvo como signo de identidad y distinción, la presencia de estos tejos que durante todo el año, pero especialmente cuando los demás árboles se desnudan, protegían las casas y los prados del frío y del calor, del viento y de la lluvia y resaltaban majestuosamente en el paisaje invernal como verdaderos guardianes de los edificios y cultivos. La cultura del tejo fue tan honda que se plantaron estos árboles al nacimiento de los niños, o en el momento de la construcción de los edificios, convirtiéndose así en almas gemelas de los paisanos y sus caserías y transmitiéndose como un legado de valor inestimable y siempre creciente a las generaciones sucesivas. Cada uno de estos árboles guarda la memoria del abuelo, bisabuelo o tatarabuelo que lo plantó y por ello se respetaban y contemplaban con orgullo, afecto y familiaridad. La antigua costumbre de enterrar a los vecinos de toda la parroquia en las inmediaciones del tejo, explica también la veneración que inspiraron estos árboles de cementerio o iglesia a cuyo alrededor se reunía la asamblea o “conceyu” de vecinos.

1 comentario:

Crónica Verde dijo...

¡Enhorabuena por tu estreno bloguero! Una pena que el comienzo haya sido para soltar tanta rabia contenida por la barbaridad cometida con los tejos de Rozadas. Nos seguimos leyendo en la red.