viernes, 20 de febrero de 2009

TEJOS PARA EL RECUERDO




Imágenes del tejo de Panes, cortado en 1964 por mandato del cura; previamente, en 1936 había desaparecido la iglesia aledaña, de San Vicente Abad, quemada al comienzo de la guerra.
(Fotos cedidas por Cecilio Fernández Testón, cronista de Peñamellera Baja)

4 comentarios:

Cecilia dijo...

Hola Ignacio, vivimos en una cultura donde lo viejo se desdeña. Por qué ibamos a excluir a los árboles? Es importante formar conciencia en las nuevas generaciones. Saludos
PD Sigo disfrutando tu libro.

ángel dijo...

Hojeando libros apunté esta cita que me ha parecido de lo más bella:

“El cuerpo etereo o vital, que tenemos en común con el reino vegetal, es el portador de la memoria, encargado de la regeneración, de la vitalidad y de la memoria.”

ARMONIA INDIGO dijo...

Si fuésemos conscientes de toda la sabiduría que encierra cada célula de nuestros árboles, todas las tempestades que han soportado, todo lo que han visto y vivido, los cuidaríamos y reverenciaríamos como se merecen...
Abracemos a nuestros árboles y recuperemos el tiempo perdido, sintamos su aliento y bebamos de su esencia...
Gracias Ignacio por recordárnoslo en cada página de tus magníficos libros

Un abrazo desde Cantabria

ángel dijo...

Mirando en detalle las fotos podrían sugerirnos dos posibles formas de abonar el arbolado que tengamos en gran estima:

Una cultural: montones de estiercol húmedo madurando al sol (clima húmedo) en una zona cercana al árbol (ver foto de arriba en el lado izquierdo y nota en el blog PRECAUCIONES EN TORNO A LOS VIEJOS ÁRBOLES)

Otra natural: nieve, que entre otras cualidades fija el nitrógeno atmosferico. En algunas regiones es costumbre recogerla para abonar el huerto. (foto de abajo)

En la Edad Media se destinaba una pequeña superficie de bosque (que puede ir rotando o no) para recoger de ella parte del humus producido, ésta podría ser con precaución una alternativa a la primera opción para que el árbol pudiera seguir una dieta "silvestre" más afín a su naturaleza.