jueves, 29 de octubre de 2009

MALA SOMBRA






Todos los días, cuando cae el sol, mi sombra se crece. Hoy me ha dado un gran disgusto. Caminábamos por un sendero, a media ladera entre el brezal, y en un descuido, se ha encaramado a la sombra de una montaña. Le he hecho señas para que me esperara y me ha respondido. Menos mal que enseguida ha venido a mi encuentro y así hemos regresado, uno al lado del otro. ¡No sé que haría yo sin mi sombra!