domingo, 13 de marzo de 2011

ACOSO


La pomarada y los cultivos y sistemas tradicionales son cercados, hostigados, sitiados, por un eucaliptal casi infinito que tan solo defienden los nuevos tecnócratas y demás extraterrestres que luego se encargarán de transmitir a la sociedad que son indispensables para el bienestar y el desarrollo de la gente y las regiones donde se asientan. Pero su mejor contribución es hacerse indispensables no dejando ni un resquicio a otras posibilidades de vida y crecimiento. Ahogando a los paisanos honrados a los que tan solo dejan la alternativa de emigrar o "convertirse" a la nueva economía de ese bosque excluyente y egoísta que sume en su larga sombra comarcas enteras. En el centro de la foto, una pomarada al mediodía, el único momento en el que puede gozar de un poco de luz, soporta aún el asedio del desierto verde. Como en la aldea de Astérix, un grupo de manzanos resisten ahora y por siempre al invasor. Esperemos que estos locos romanos no impongan su barbarie.