domingo, 5 de agosto de 2012

EL TEJO VUELVE A SAN ESTEBAN PARA EMPEZAR UNA NUEVA ERA

Creo que fue Jaime Izquierdo quien dijo que San Esteban es el único pueblo del mundo al que el sol llega descolgándose por un tejo. Acabamos de celebrar este 3 de agosto, en San Esteban de Cuñaba (Peñamellera - Asturias), la fiesta del Santucu, con la procesión en la que tradicionalmente se coloca un ramo de texu en la mano de la imagen de San Esteban y se engalanan las andas con ramas del mismo árbol para llevar al santo en procesión. Aún se recuerda en esta aldea enriscada, que junto a la capilla hubo un gran tejo "milenario" sobre cuya punta se posaba cada dos de febrero el primer sol del año, después de haberse ausentado durante varios meses. Y cada día iluminaba un trocito más del pueblo para volver a desaparecer en el otoño. En el interior hueco del viejo árbol jugaban los niños y a su alrededor celebraban los mayores el conceyu, la asamblea de vecinos. Décadas despues de que aquel texu desapareciera, Manolo Corces, alcalde del pueblo, ha promovido la plantación de un sucesor que inaugura una nueva era. Y se ha plantado como homenaje a Luis Antonio Pueyo, por su labor de años como secretario del ayuntamiento. En la foto flanqueando al nuevo retoño. A la izquierda y de pie: Pilar Yuste, de la Asociación Cultural Vigueras; Cecilio Testón, cronista de las Peñamelleras; Jose Manuel Fernández, alcalde de Peñamellera Baja; en cuclillas el párroco que ofició la misa y bendijo al tejo. A la derecha del plantón y de pie: Manolo Corces, alcalde de San Esteban; Luis Antonio Pueyo, el homenajeado... (lamento no saber el nombre del resto de las personas). Tal como se hiciera con los árboles que se plantaban en terrenos comunales, el pueblo ha cedido el terreno y el honor de nombrar al árbol a Luis Antonio, entregándole un documento acreditativo y a sugerencia de Cecilio Testón, se le ha bautizado con el nombre sonoro de la vieja comarca que se extendía desde el Sella hasta el Nansa: "Primorias". Deseamos que este pequeño pueblo y su árbol continúen viviendo como hasta hoy, en perfecta simbiosis con las montañas que lo rodean.