domingo, 19 de enero de 2014

UN ÁRBOL PINTADO DE VERDE

Devoran la fertilidad del suelo, secan los manantiales, acaban con bosques y cultivos tradicionales, exterminan los paisajes autóctonos, aniquilan la biodiversidad y la cultura rural… Los eucaliptos plantean estos y otros graves problemas a corto, medio y largo plazo y una vez implantados resulta enormemente difícil y costosa su erradicación. Pero nada de esto parece importar al Gobierno de Asturias que amplia una vez más la superficie destinada al eucalipto y lo hace, nada más y nada menos que en 7000 ha. Lo extraño no es que una vez más los políticos olviden a los electores y al territorio que representan y a los científicos y técnicos que desde hace décadas claman en contra de la invasión de este nefasto monocultivo, con un listado interminable de argumentos. Tampoco debe extrañarnos que actúen al dictado de los intereses de empresas y corporaciones de ambiciones insaciables. Ciertamente la clase política hace tiempo que ha dejado de sorprendernos. Ni siquiera los Verdes que llevaban por bandera hacer una ley que detuviera esta pandemia en nuestra región, hicieron otra cosa que detenerla el breve tiempo de su mandato. Las presiones debieron ser demasiado fuertes. Lo que sí asombra aún hoy en día, es que bajo el sello FSC que debería garantizar la sostenibilidad social y ecológica de la gestión de los bosques y sus productos, se estén amparando quienes promueven por todos los medios la plantación masiva de eucaliptos. Ciertamente presentan informes, estudios y campañas de marketing que acreditan las bondades ecológicas y sociales de este cultivo. Con dinero se compra casi todo y posiblemente el eucalipto es el único árbol en todo el planeta que necesita ser pintado de verde constantemente. Pero la realidad es que la saturación de los montes y los mercados, a escala global, que tanto beneficia a las corporaciones que pretenden tirar los prepcios, va a terminar más temprano que tarde por reventar la burbuja de esta industria devastadora. Hay que reseñar también otros problemas como las nuevas plagas o el alto riesgo de incendio de los eucaliptales que se agravará con el aumento de temperaturas a causa del cambio climático. Estamos a punto de endosar otras 7000 ha al paisaje y al futuro asturiano y llegados a este punto parece lamentable que los consumidores que buscamos los folios con el sello FSC como garantía de producto ético y sostenible, estemos favoreciendo de algún modo este expolio. La política realmente urgente y necesaria va en la dirección opuesta, la búsqueda de alternativas al monocultivo del eucalipto, la diversificación de bosques y cultivos, el aumento de la fertilidad, la conservación del patrimonio que representan los cursos de agua, la reconversión de los eucaliptales en bosques y ecosistemas sostenibles, en suma, la creación de verdadera riqueza en el mundo rural. Bajo estas premisas tendría sentido premiar con un certificado a los empresarios que promueven buenas prácticas, pero en la situación actual lo único que parece sostenible son las empresas y las corporaciones que gestionan a su antojo gobiernos, países y paisajes, mercados y economías. Sin que apenas nos demos cuenta, Asturias es un país cada vez más extraño e irreconocible.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Ooooh que malotes!

Marcos Neira dijo...

En Galicia el panorama es todavía más oscuro. La marea verde de la eucaliptización es mucho peor que la marea negra del "Prestige". Los invasores van acorralando y estrangulando a las especies autóctonas, transformando el paisaje y acabando con la biodiversidad. La administración prometió una ley al respecto que no se cumple ni se cumplirá, porque ellos bailan al son de ENCE, empresa que incluso se permite la desfachatez de presumir de gestión forestal sostenible. Avaricia, engaño y destrucción.