sábado, 29 de mayo de 2010

LA CAÍDA DE UN ÁRBOL

A las ocho y media he vuelto al Ministerio. Aglomeración de gente ante la verja de Recoletos. ¿Que pasa? Se ha derrumbado un árbol y al caer ha hundido parte de la verja.
Un árbol magnífico, enorme, el más viejo y hermoso del jardín se ha caido dejando las raices al aire. Pesaba mucho y quizás el terreno en declive ha fallado. Los siento mucho.
Este arbol era un antiguo amigo. Desde hacia más de treinta años, siempre que pasaba por esa acera y raro será el día que no haya pasado, le dirigía una mirada de contento. Era semejante a los cedros del Museo del Prado y poco menos viejo. Me alegraba ver una obra tan hermosa. Derrumbarse. ¿Será un presagio?

Manuel Azaña 11 de mayo de 1933